No se explica. Simplemente se siente. No quiero tener que pensar por qué . Es demasiado trabajo para mi alma cansada. Mis ojos te buscan en el vacío, sabiendo que te han perdido. Que cada suspirar es en vano. Y el tiempo se hace más largo, porque se encapricha y así lo desea. Él juega en una danza desconocida, me susurra los secretos que no sé descifrar, su lengua es la experiencia, creo que carezco de ella en gran medida.
Sigo arrastrando las cadenas de este amor en solitario, a lo lejos oigo la burla de los sucesos, qué me importa, pienso... qué más da. Si te quiero y te da igual, pero a mí no. A mí no...Verte me reconstruye de cada pesar que sin piedad me derrumba, pero me rearmas de maneras nuevas, haces que muera, por tenerte cerca, o por lo menos por poder estar cerca, porque sé mejor que nadie que no eres mío...
Veo en el viento la respuesta, en la soledad, en el aire mis ganas contenidas... que siguen presas y no serán libres a menos que...a menos que... pero ni siquiera tengo permitido pensarlo, es como si no hubiera hecho lo correcto.
Intentas convencerte de que no existo, cuando para mí eres lo único capaz de hacerme existir... es una rara sensación que inútilmente plasmo en estas palabras, pues hace mucho he descubierto, que el monólogo no es consuelo. Pero ¡qué dialogo... si puedes hacer que reine el silencio!
Tantos momentos se hacen nido en mi cabeza, que jamás podré distinguir el método para sacarlos de mí...ha de ser nuevo, extravagante quizás, ver alguien con una sonrisa marcada de cabeza a pies, que te mira como si nada pudiese hacer... frente a tu sencillez tan común y deslumbrante, quizás es porque no la entiendo...
No se explica. Simplemente se siente. No quiero tener que pensar por qué . Es demasiado trabajo para mi alma cansada. Mis ojos te buscan en el vacío, sabiendo que te han perdido. Que cada suspirar es en vano. Y el tiempo se hace más largo, porque se encapricha y así lo desea. Él juega en una danza desconocida, me susurra los secretos que no sé descifrar, su lengua es la experiencia, creo que carezco de ella en gran medida.
Sigo arrastrando las cadenas de este amor en solitario, a lo lejos oigo la burla de los sucesos, qué me importa, pienso... qué más da. Si te quiero y te da igual, pero a mí no. A mí no...Verte me reconstruye de cada pesar que sin piedad me derrumba, pero me rearmas de maneras nuevas, haces que muera, por tenerte cerca, o por lo menos por poder estar cerca, porque sé mejor que nadie que no eres mío...
Veo en el viento la respuesta, en la soledad, en el aire mis ganas contenidas... que siguen presas y no serán libres a menos que...a menos que... pero ni siquiera tengo permitido pensarlo, es como si no hubiera hecho lo correcto.
Intentas convencerte de que no existo, cuando para mí eres lo único capaz de hacerme existir... es una rara sensación que inútilmente plasmo en estas palabras, pues hace mucho he descubierto, que el monólogo no es consuelo. Pero ¡qué dialogo... si puedes hacer que reine el silencio!
Tantos momentos se hacen nido en mi cabeza, que jamás podré distinguir el método para sacarlos de mí...ha de ser nuevo, extravagante quizás, ver alguien con una sonrisa marcada de cabeza a pies, que te mira como si nada pudiese hacer... frente a tu sencillez tan común y deslumbrante, quizás es porque no la entiendo... Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes