Profundo

Aún más misterioso que el proceder de mis versos es el secreto de tus ojos. Me enseñaron tal belleza que no pude apreciar, en otro mirar. Bailan destellos de luz, estrellas fugaces, cometas insaciables. Diminutos brillos, que encierran todo cuanto ignoro. En tu voz habita una melodía nueva si pudiera oírla, ¡cuán dichosa fuera...! Me contagiarías así tu alegría. Y tu encanto en una sonrisa. Me dejarías asombrada, tanto que hechizada volvería a buscar la forma de convencerle a tus labios para que se deslice en ellos tan tierno gesto.

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